miércoles, 9 de diciembre de 2009

No es un concierto, es una subvención

Un concierto suele ser una experiencia agradable para cuerpo y alma sostenida por la ejecución e interpretación de unas partituras musicales a cargo de músicos avezados. Sugiere, como no, armonía, coordinación, profesionalidad, elegancia, belleza, placer, educación, sofisticación, orden...
Por esta razón, llamar colegios concertados a centros privados que reciben dinero público es una gran estrategia comercial dirigida a confundir la realidad. Se trata de empresas privadas subvencionadas y, en consecuencia, deberían llamarse colegios privados subvencionados. Por lo tanto, sería aconsejable que tanto los sindicatos profesionales de la enseñanza, los agentes sociales e, incluso la administración, los llamasen por su nombre. Independientemente de que los colegios subvencionados no suelen cumplir con las obligaciones aparejadas al dinero público que reciben. Pero para abrir este debate en la sociedad, primero es necesario saber qué es exactamente eso que llaman colegio concertado. Si recibe una subvención, debe cumplir con su respectiva contraprestación.
No son colegios concertados, son colegios subvencionados.

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